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Culturas: ¿Por qué realmente mataron el Nazareno?
por roberto torres collazo
Friday, Apr. 02, 2004 at 1:21 PM
El siguiente describe algunas de las razones religiosas, políticas y económicas que llevaron al asesinato de Cristo.
¿POR QUE MATARON AL NAZARENO?
En el Nuevo Testamento, una de las maneras que se interpretará la muerte de Jesús en la cruz será la expiación: “murió por nuestros pecados”, muerto “por” nosotros, como un safrificio que él tuvo que sufrir por los demás para salvarnos (Gál 1,4.Rom 4,25.5,8.8,32. Ef 5,2. I Cor 15,3-5. I Pe 2,21-24). Hay consenso entre muchos teólogos y exégetas Católicos y Protestantes que sostienen que esos textos fueron una reflexión de las primeras comunidades cristianas posteriores a la resurrección de Jesús. Que son ciertas, pero no explican el dato histórico de la muerte de Jesús completamente. Del dato histórico de su vida en particular tomado de los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y San Juan queremos partir para saber porqué realmente mataron a Jesús.
La muerte de Jesús fué producto en gran parte de su vida conflictiva con las autoridades religiosas, políticas y los ricos. El poder religioso representado en los Maestros de la Ley, fariseos-escribas, fueron severamente desprestigiados por Jesús. En la parábola (cuento) del Buen Samaritano ridiculiza la religión oficial, cuando un samaritano del cual los judíos no esperaban nada bueno, ya que no se llevaban, hace el bien al que fue asaltado y dejado casi muerto en el suelo. Mientras los religiosos, representados en el sacerdote y el levita, siguieron de largo al verlo tirado. Quizas se dirigían a sus deberes religiosos, pero para Jesús no hay excusas, primero es el que sufre, Lc 10,25-37. En otra ocación arremete contra los líderes religiosos: “Pobres de Ustedes, fariseos, que gustan ocupar los primeros puestos en las sinagogas [lugar de las, oraciones, lecturas y comentarios del Antiguo Testamento] y recibir saludos en las plazas!. Pobres de ustedes, porque son como tumbas que no se notan y sobre las que caminan sin saberlo!. Un Maestro de la Ley, tomó entonces la palabra y le dijo: ‘Maestro, al hablar así nos ofendes también a nosotros’”, vea todo el texto y su contexto en Lc 11,43-45.
Jesús llega al extremo de llamarles asesinos tanto así que al final del pasaje: “Los jefes tuvieron grandes deseos de apoderarse de él porque comprendieron que la parábola de Jesús se refería a ellos. Pero tuvieron miedo al pueblo y, dejándolo se fueron”, Marcos 12,1-12. La clave de esta parábola es que Dios les había confiado el cuidado y servicio del Reino de Dios en su pueblo, pero administraron mal la confianza que Dios les había otorgado. Oprimian y explotaban al pueblo, de aquí sus denuncias a la mayoría de los líderes políticos y religiosos. A los líderes les llama hipócritas Mt 6,1-6. 16-18. 15,7. 23, versos 13. 15. 23. 25. 29. Necios Mt 23, 17. Se olvidan de la justicia y del amor de Dios, Lc 11,42. El culto que practican es inútil Mt 15,8-9. A los que se dedican a la enseñanza les echa en cara que abruman a la gente con cargas insoportables, mientras ellos no mueven un dedo Lc11,46. Les dice estúpidos Lc 11, 37-39. Expulsa los vendedores del Templo, Mc 11, 15-18. Todos estas denuncias y actos estan dirigidas a los dirigentes religiosos y con ello el poder político, ya que ambos poderes estaban extrechamente relacionados al ser Palestina en el Siglo I, colonia del Imperio Romano.
El Nazareno, no sólo denuncia a los representantes religiosos, también directamente a las autoridades políticas señalandolos de opresores: “Pero los reunió y les dijo: ‘Ustedes saben que los jefes de las naciones se portan como dueños de ellas y que los poderosos las oprimen’”, Mt 20,25-26. Le llama “zorro” a Herodes: “Es ese momento, unos fariseos vinieron a decirle: ‘Márchate de aquí porque Herodes quiere matarte’. Jesús contestó: ‘Vayan a decirle a ese zorro: Mira que hoy y mañana arrojo demonios y hago curaciones, y al tercer día llego a mi término” Lc 13,31-32. En otro momento, los partidiarios de Herodes fueron a hacerle una trampa para saber si era permitido pagar o no impuestos al Cesar. Jesús que no es ningun tonto, les dice que le den al emperador romano el maldito dinero, cuya imagen aparecía en los denarios (monedas) y el culto sólo se le debe a Dios, Mc12,13-17. El contexto de este último pasaje explica la frase de “A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”.
Los ricos tampoco escapan a sus denuncias públicas: “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: ‘Créanme que un rico se le hace muy difícil entrar en los Reino de los Cielos’” Mt19,23-24. “Ningún servidor puede quedarse con dos jefes, porque verá con malos ojos al primero y amará al otro, o bien preferirá al primero y no le gustará el segundo. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero” Mt 7,24. Y vea el relato de Zaqueo, que como condición para seguir a Jesús tuvo que compartir sus riquezas, Lc 19,1-10. También vea lo que le dijo Jesús al jóven rico que cumplía los mandamientos de Dios, pero no quizo seguir a el Maestro porque tenía mucho dinero, Mc10,17-22. Jesús llama al dinero, maldito Lc 16, 9-11.
En San Juan 18,36 dice: “Mi reino no es de este mundo” erroneamente se ha entendido que a Dios no le preocupa los problemas sociales y que la salvación es un asunto individualista. Si analizamos los Evangelios en su conjunto, notaremos que Jesús nos revela un Dios en medio del mundo. ¿Por qué un humilde carpintero fue tan fuerte con los dirigentes civiles y religiosos?. Porque sus leyes, mandatos, enseñanzas, tradiciones, políticas y modelo económico, sometían al pueblo a la pobreza y sufrimientos. Al Jesús compartir y enseñar especialmente a los leprosos, mujeres, niños, pescadores, los enfermos, las viudas, los pecadores, despreciados, en definitiva a los pobres, muestra un Dios cerca, justo y libertador de los marginados política, socio-economica y religiosamente excluidos. Las denuncias de Cristo despretigian el poder, privilegios, prestigio y condenan las riquezas que exclavizan a los seres humanos. Sus críticas hechan por piso el Dios del miedo, lejano, que justifica su poder, condenatorio, aplastante, legalista, castigador, que se habían creado los líderes religiosos de aquel entonces. Sus denuncias intenta liberar a los líderes también de su gran pecado de opresión, exclusión, hipocrecias, mentiras e injusticias. El Dios de Jesús no quiere el sufrimiento de todos sus hijos e hijas. Todas esas denuncias públicas y muchos otros actos, gestos y palabras contribuyeron significativante a matar a Jesús de Nazaret a manos de los dirigentes religiosos y políticos con la autoridad del Imperio Romano.
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